El 11 de junio, el Consejo de Gobierno aprobaba el mal llamado
“Plan de Reequilibrio Presupuestario”,
un conjunto de auto-justificaciones, balones fuera, cifras confusas,
medidas no cuantificadas y, sobre todo, injustificadas, regresivas y
reaccionarias. El rectorado, autocalificado de progresista y de
izquierdas, nos da la puntilla neoliberal, siguiendo la línea marcada
por el PSOE en el gobierno central y por el PP en el gobierno
autonómico.
Sobre la justificación del PlanEl
Plan enfatiza principalmente el negativo papel de la Comunidad de
Madrid, algo real, no cabe duda. La CAM actúa en este caso como en los
servicios públicos que gestiona directamente (sanidad, enseñanza no
universitaria…). En el caso de las universidades públicas, el reparto
competencial ha puesto en sus manos la financiación, es decir, la
autonomía universitaria, que queda reducida a la nada. Pero esta
política con las universidades no es exclusiva de la CAM del PP, sino
que se aplica también en otras comunidades como la Cataluña del
PSOE-ICV-ERC. No hay diferencias por tanto, ni puede haberlas. Las
comunidades autónomas cumplen el papel que les toca en el proceso de
subfinanciación de los servicios públicos y de esa forma, a modo de
profecía autocumplida, confirmar que "lo público es menos eficiente y
de menor calidad" que lo privado, y se justifica así, en este caso, el
nuevo modelo de financiación universitaria, es decir, la
mercantilización de la universidad.
Se echa en falta en todo caso
más información acerca de la enorme deuda de la universidad: según los
datos que se dan en el informe, de 152 millones de euros, 132 vencen en
los próximos 9 meses, mientras que la CAM debería bastante menos que
eso, así que ahí parece haber un problema de gestión que habría que,
por lo menos, aclarar.
Acerca de las propuestasLo
más llamativo y rechazable es la destrucción de empleo que suponen
(mediante no renovaciones y al limitar al 10% la tasa de reposición de
efectivos, igual que en la administración central, con la firma de CCOO
y UGT). No se justifica ni cuantifica con detalle el ahorro en gastos
de personal, salvo el de la reducción de altos cargos, una cantidad tan
baja que supone que va a ser muy limitada.
Anuncia una
redistribución de efectivos sin justificación, sin concretar a qué
“efectivos” se refiere, ni con qué criterios, ni si lo van a hacer al
margen de las RPTs y sin negociarlo con las Secciones Sindicales y con
los trabajadores afectados.
La reducción de los gastos sociales y de
formación implica una reducción salarial efectiva, además de
contravenir el Convenio del Personal Laboral y el Acuerdo del Personal
Funcionario de las Universidades Públicas de Madrid.
El plan de
reorganización docente del punto 9 está poco explicado, pero recoge la
posibilidad de externalizar tareas (incluso docentes) y reducir
personal, es decir, abunda en lo dicho: más destrucción de empleo en la
universidad. Se aprovecha en este punto para iniciar la fase dura del
Proceso de Bolonia, recogiendo medidas previstas en el nuevo modelo de
financiación universitaria, como ya anticipábamos hace tiempo desde CNT
(entonces nos dijeron que era mentira… y aquí están).
La
“privatización” de edificios y parcelas, supone la renuncia al uso de
espacios necesarios para el cumplimiento de las funciones básicas de la
universidad.
El aumento de precios de las clínicas, colegios mayores y actividades deportivas es un paso más en la carrera al elitismo.
El
punto 13 constituye directamente la subida de las tasas y matrículas,
lo cual es una medida altamente regresiva. Con un sistema fiscal tan
poco progresivo como el español, aumentar la regresividad en los
precios de los servicios públicos no es sino acentuar los mecanismos de
reproducción de las desigualdades. Por mucho que se nos venga con la
cantinela de que los precios sólo son una parte del coste real, ésa es
precisamente la función de los servicios públicos, máxime con un Estado
de bienestar tan subdesarrollado como el español.
Pero además, entre
las propuestas que no aparecen, cabe señalar la eliminación de las
horas extras, de productividades y de complementos por cargo académico,
o la reducción del presupuesto para órganos como el Consejo Social, el
Defensor del Universitario o la Delegación de Estudiantes, con una
actividad prácticamente nula o prescindible.
Hacia la destrucción de la universidad públicaLas
medidas propuestas por el Consejo de Gobierno de la UCM suponen un
ahorro de escasamente 15M €. ¿Dónde están las decenas de millones de
euros del Campus de Excelencia? ¿Se considera éste un gasto más
prioritario que el evitar despidos o que cumplir los acuerdos y
convenios con los trabajadores? ¿Dónde está la aportación del gobierno
central a través de la Estrategia 2015? Impone un nuevo modelo de
universidad y un nuevo modelo de financiación y en una situación de
quiebra de la principal universidad, ¿no va a aportar ni un euro?
En
las Conclusiones se anticipa el recurso al endeudamiento con entidades
financieras (¿acaso el Santander?), lo cual nos pondría definitivamente
en manos de éstas. Se afirma que el futuro contrato programa ha de
“asegurar una financiación “suficiente” para atender gastos de
personal”, lo cual se contradice con “adecuar el gasto de personal a la
financiación que se va a recibir”. O una cosa u otra. ¿A quién se trata
de engañar? ¿A los trabajadores, quizás?
Se está intentando
conseguir la "excelencia académica" a la que lleva supuestamente el
Plan Bolonia a coste 0 (o incluso a coste negativo, visto el plan de
reequilibrio presupuestario), lo que implica directamente cargarlo
sobre las espaldas de su personal, tanto docente como de administración
y servicios. Por tanto, es necesario preguntarse: ¿qué clase de
universidad quiere el Consejo de Gobierno de la UCM? La que quiere la
CAM ya la sabemos, y por lo visto, la que quiere el gobierno central
también: ¿por qué la UCM sigue la misma senda sin rechistar? Urge
reivindicar una posición más combativa por parte de la UCM: antes de
someterse al ajuste y hacerlo de una forma tan reaccionaria, ¿por qué
no se ha plantado? ¿De quién es rehén?
La UCM se ha reunido con las
secciones sindicales afines para informarles del Plan. Nuestra Sección
Sindical solicitó el 17 de junio una reunión con el rectorado para que
se nos informara sobre él y aún estamos esperando una respuesta. A la
espera de dicha reunión y de que en ella se nos den más detalles sobre
las medidas previstas, CNT-AIT manifiesta su rotunda oposición a este
Plan porque supone un ataque más a los trabajadores, que se suma a los
recibidos desde el gobierno central y el autonómico, un ataque a los
estudiantes por la subida de tasas y por el empeoramiento en la calidad
de la docencia y el estudio, y un ataque en definitiva a la
universidad, al ensanchar el camino a la mercantilización.
Texto del “Plan de Reequilibrio Presupuestario” Contra el Plan y los recortes, organízate y lucha
Sección Sindical de CNT-AIT en la UCM
cnt[arroba]pas.ucm.es
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