Los 'olvidados' de Castelldefels

Culpar sólo a las víctimas de su irresponsabilidad, cuando ya no pueden defenderse, y exculpar de toda responsabilidad a las autoridades es indigno y, probablemente, prevaricador, señor juez

Marat

1.-LOS HECHOS:

 

Recién iniciado el verano, a las 23:26 del 23 de Junio del presente año, un tren Euromed “Alaris” que cubría el trayecto Alicante-Barcelona y que no tenía parada en la estación Castelldefels Playa, arrolló a un grupo de entre 30 y 40 personas que acababan de descender del tren de Cercanías que les había llevado a la estación de Castelledefels para dirigirse a la Fiesta de San Juan que se celebraba en la playa de la citada localidad.

 

De resultas del trágico accidente murieron 12 personas, todas ellas de nacionalidades extranjeras, y 10 más resultaron heridas de diversa consideración.

 

La muerte y el accidente se produjeron al cruzar los viajeros las vías del tren.

 

El 29 de Julio, poco después de un mes, el juez del juzgado de instrucción número uno de Gavà (Barcelona) resolvió que "los fallecimientos fueron consecuencia de una imprudencia atribuible a los fallecidos" (1).  . Rápido y eficaz carpetazo.

 

Hasta aquí los hechos pero , ¿es esto todo? Tal como yo lo veo NO.

 

 

2.-LOS ELEMENTOS QUE EXPLICAN LOS HECHOS:

Durante este período dedicado a echar tierra sobre el accidente, a culpabilizar a las víctimas y a borrar las pistas de las responsabilidades de las autoridades sobre el accidente (han ido desapareciendo de los medios y del auto judicial no ha traslucido nada al respecto), hemos visto cómo acudía en su ayuda la llamada “opinión pública”, falaz mentira sobre la que se monta cualquier engaño colectivo y que permite dar rienda suelta a las más viles manifestaciones de la abyección humana.

Es innegable el hecho de que una ingente masa de personas –hay cálculos que hablan de hasta 50- descendió del Cercanías aquella noche y que su comportamiento fue imprudente.

 

Pero ¿ello explica opiniones del tipo “estamos hartos de vosotros. Si pretendéis una indemnización no nos vais a sacar ni un duro?”. O ésta, más cínica, “mi solidaridad con las víctimas pero a los dirigentes de esos países hay que decirles que deben educar a sus ciudadanos y que los españoles no nos dedicamos a cruzar por en medio de unas vías” (¿seguro que no?) o la más sincera de todas: “se ponen hasta el culo de pisco y luego van pedos y no ven venir a un tren. Estos panchitos lo que buscan es sacarnos los cuartos”. Creo que no.

 

Sobre todo porque, a pesar del evidente error y responsabilidad personal de cruzar las vías de una estación de ferrocarriles hay factores que explican que las opciones seguras para evitar un accidente no fuesen ni tan seguras, ni tan practicables.

 

El diario “Público” informaba 2 días después del accidente, el 25 de Junio, de la existencia de algunas dudas respecto a la seguridad de la estación de ferrocarril de Castelldefels para los viajeros.

 

Decía, entre otras cosas que, hasta noviembre de 2009 el cruce desde un lado a otro de las vías se realizaba por un paso superior y que “con las obras de remodelación de la estación, se construyó un paso inferior y se marcó el perímetro de la estación con vallas. De esta manera, el paso inferior -y dos ascensores para personas con movilidad reducida- quedan para los usuarios de Cercanías, mientras que el paso superior se destina exclusivamente a los vecinos, que pueden cruzar tanto las vías del tren como la carretera contigua”. (2) Pero un poco más abajo la información de la noticia resultaba un tanto más inquietante: “¿Por qué estaba cerrada la pasarela? Los responsables de la estación consideraron que el nuevo paso inferior era suficiente. Nadie lo ha admitido, pero el cierre de la pasarela evitaba que los pasajeros entraran sin pagar” (3) El beneficio económico por encima de la seguridad y la vida de las personas.

 

Pero hay más anomalías atribuibles a la responsabilidad de las autoridades ferroviarias:

§    Ese día en la estación no había, en el momento del accidente, ni un solo vigilante de seguridad para impedir que los viajeros cruzasen las vías. Estaba prevista la entrada de 12 de ellos a trabajar 7 minutos más tarde de suceder el accidente (4). Pero en el momento de máxima afluencia de viajeros en la estación, no había uno solo de ellos. “Esta docena de vigilantes formaban parte del dispositivo de 28 que la empresa ferroviaria había decidido repartir por las estaciones más concurridas de Rodalies durante la verbena, algo habitual también en la celebración de otras festividades como el Carnaval de Sitges o cuando hay una carrera en Montmeló. Los guardias de seguridad tenían la responsabilidad de controlar los accesos toda la noche y sobre todo de madrugada, cuando volvían a casa la mayoría de clientes” (5). Es decir, había un dispositivo especialmente previsto y montado para un caso de máxima afluencia de público, por motivos festivos, que falló porque los responsables de la estación no previeron adecuadamente los tiempos de inicio de la afluencia masiva, ni el comportamiento de masas ante un acontecimiento festivo

 

§     Pero tampoco había personal responsable de la estación en el momento en que sucedió el accidente, lo que impidió un funcionamiento de aviso por megafonía de la llegada del tren: “La megafonía de la práctica mayoría de las estaciones de la red de Rodalies está automatizada. Esto quiere decir que casi todos los mensajes que emiten los altavoces proceden del centro de control que Renfe tiene ubicado en la estación barcelonesa de El Clot. Se trata, por ejemplo, de recordatorios sobre la prohibición de fumar o acerca del veto de cruzar las vías. Además de estas comunicaciones, también se pueden transmitir mensajes específicos para una instalación concreta, que se pueden anunciar desde la misma estación (en este caso era imposible porque no había nadie) o desde el centro de control. Entre estos supuestos está el de la circulación de un servicio que no tenga previsto detenerse. La megafonía recuerda esa circunstancia y, a veces, pide que los clientes no se acerquen a los raíles. La noche de la verbena no se produjo ningún aviso de este tipo en Platja de Castelldefels cuando el Alaris estaba a punto de llegar, según admitieron diversas fuentes autorizadas” (6)

 

§    La salida hacia el exterior no estaba bien señalizada: “En el andén número 2, el más alejado de la playa y del edificio de la estación, hay tres grupos de carteles en los que se indica dónde está la salida. Son rótulos de color gris que están junto al nombre de la parada y también de la dirección hacia la que van los trenes (en este caso Vilanova-Sant Vicenç de Calders). Sin embargo, el primero de los indicadores de salida está más o menos a la mitad de un andén que tiene unos 160 metros de longitud. Si los pasajeros viajan en una unidad como la de Rodalies del miércoles, las primeras puertas del tren quedan a más de 80 pasos del cartel. A pesar de que las autoridades recalcaron que los paneles dirigían claramente hacia el paso subterráneo o el ascensor, podría haberse dado el caso de que algunos dudaran de dónde estaba el camino y más todavía si al llegar a la plataforma superior estaba inhabilitada con una cadena. En total, si los viajeros de las primeras puertas hubieran tomado la dirección correcta, deberían haber recorrido un centenar de metros” (7)

 

§    El único paso existente, el subterráneo, es demasiado estrecho para el paso de personas en grupo, especialmente cuando se producen afluencias masivas, como puede apreciarse en el vídeo siguiente (8). Que el paso superior se mantuviese cerrado, dejando éste como una vía correcta de salida de la estación, contribuyó a incentivar la imprudencia de los viajeros. Según uno de los testigos de la tragedia “el paso subterráneo es muy estrecho y estaba lleno de gente” (9)

 

§    La estación de Castelledefels Playa había experimentado una remodelación en octubre del pasado año que había cambiado su configuración (señalética, pasos,...), lo que unido al hecho de que una parte de los pasajeros apenas conocía la estación - "Era la primera vez que iba a Castelldefels y por eso seguí a la gente que, como yo, se dirigía a la playa (10)- y otros era la primavera vez que descendían a ella tras la remodelación, pudo favorecer un comportamiento imprudente por desorientación.

 

Tenemos pues, un accidente en una estación sin personal en el momento de la tragedia, sin vigilantes de seguridad, en la que no se da aviso de que llega un tren rápido, con un paso subterráneo atestado de gente, reducido para el tránsito masivo y que es la única vía correcta para sortear las vías, dado que el paso superior había sido cerrado, para que ningún viajero se colase sin pagar el billete.

Nadie intenta negar la imprudencia colectiva de las víctimas pero afirmar, como ha hecho el juez del juzgado de instrucción número uno de Gavà (Barcelona) que “los fallecimientos fueron consecuencia de una imprudencia atribuible a los fallecidos” es, como mínimo, parcial. Y es parcial porque no toma en cuenta las circunstancias agravantes del suceso. Cualquier experto en catástrofes, cualquier conocedor de lo que es la protección civil sabe que una masa humana es un ser vivo con reacciones previsibles, si se estudian y se anticipan.

 

En una situación de fiesta, en la que hay personas que no conocen el entorno del espacio al que descienden, en la que las vías de salida no son lo suficientemente claras en cuanto a señalización y en la que ningún responsable de la estación ha previsto adecuadamente el efecto de un grupo de más de 50 personas descendiendo de un tren, ni ha tomado las medidas oportunas para evitar el riesgo, el comportamiento imprudente se convierte en un contagio colectivo de la masa que irracionalmente, y sin pensarlo demasiado, emula la conducta de los primeros que, imprudentemente, se arriesgan a cruzar unas vías. No es un acto voluntario ni pensado. Forma parte de lo que se conocen como mecanismos automáticos del comportamiento humano.

 

 

 

3.-ALGUNAS CONCLUSIONES A MODO DE HIPÓTESIS:

 

Si los hechos aquí descritos, recogidos de los medios de comunicación, son ciertos, que un juez prefiera ignorar estos hechos y que desoiga los argumentos sobre el abandono de responsabilidad de las autoridades ferroviarias sólo obedece a dos motivos posibles, en mi opinión ambos entrelazados:

  • Que las personas muertas fueran todas ellas extranjeras -7 ecuatorianas, 2 bolivianas, 2 colombianas y 1 rumana-, seguramente en su gran mayoría personas de familias de bajo nivel cultural y con temor a exigir una investigación rigurosa sobre el accidente, por las posibles represalias de las autoridades españolas ante el hecho. Entre los colectivos inmigrantes subyace habitualmente el miedo a reivindicar derechos por el riesgo a perder lo poco logrado al hacerlo. Que haya sido una instancia política, la Embajada de Ecuador en España, la que haya decidido recurrir el archivo de las diligencias del juez por el accidente de Castelldefels indica claramente lo anteriormente señalado.
  • De confirmarse la hipótesis de que la nacionalidad de las víctimas esté en la base del cierre culpabilizador hacia las mismas de las diligencias judiciales estaríamos ante un caso de racismo institucional de quien evita distribuir y elevar otras responsabilidades hacia arriba, más allá de Adif, para no toparse con el sillón de un Ministro, el de Fomento, o con el de un Consejero de la Generalitat, el de Política Territorial y Obras Públicas. Si el segundo tiene transferidas las competencias en ferrocarriles de Cercanías por real decreto 2034/2009 de 30 de Diciembre, el primero debiera explicar porqué una estación como la de Playa de  Castelldefels, un simple apeadero en realidad, realiza todavía funciones polivalentes que permiten que trenes de Cercanías y rápidos compartan el mismo tipo de vía, lo que es un evidente peligro para la seguridad física de las personas. Aunque está previsto que esto cambie dentro de 2 años, la realidad es que en el accidente coincidieron “la presencia en la estación de un tren de Rodalies y el paso de un Euromed de velocidad alta a más de 100 kilómetros por hora. Hoy, los trenes de larga distancia con velocidades de entre 100 y 200 kilómetros por hora comparten la línea de la costa entre Tarragona y Barcelona. En un par de años, si los recortes presupuestarios no lo impiden, dejarán de hacerlo. Podrán, claro, coincidir dos trenes en la misma estación, pero los dos tendrán parada y viajarán a menor velocidad lo que, a la postre, facilita un frenado imposible a determinadas velocidades” (11). Si esa obra se hubiera ya llevado a cabo, el Euromed que arrolló a las víctimas hubiera viajado a menor velocidad e incluso hubiera tenido parada en ella. 

Cerrar el caso, dando simple carpetazo al mismo, culpando solamente a las victimas y, sin repartir responsabilidades también con la dirección de la estación, con Adif, el Ministerio de Fomento y con la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas es echar tierra sobre el asunto de un modo inmoral, tremendamente injusto, a sabiendas de que lo es, y eso, en mi opinión tiene un nombre: prevaricación.

 

Se entiende entonces las prisas de distintos políticos –José Blanco, Ministro de Fomento, José Montilla, Presidente de la Generalitat de Cataluña, Joaquím Nadal, Conseller de Política Territorial y Obras Públicas , Joan Saura, Conseller de Interior- en lanzar balones fuera de sí mismos y en apuntar a las víctimas como únicos culpables de los dramáticos sucesos. Sólo unas horas después del accidente ametrallaban por tierra, mar y aire (televisión, radio y prensa) con una única cantinela: “la irresponsaibilidad de las víctimas”. Nada de errores propios, ni uno.

Sospechoso resulta ver cómo al día siguiente los medios televisivos transmitían la imagen de una mujer cruzando las vías, reprendida por los guardas de seguridad e inmediatamente sancionada. Para quien tuviera un poco de conocimiento de técnicas cinematográficas resultaba más que de dudosa credibilidad que las cámaras estuvieran allí, que la mujer atravesara las vías con ellas delante, justo después de la tragedia, y que no tuviera la perspicacia de evitar mirar a cámara como preguntando “¿Lo he hecho bien?”  

 

 

 

(1)   http://www.publico.es/espana/330263/archivadas/diligencias/accidente/castelldefels

(2)   http://www.publico.es/espana/323502/accidente/arroja/graves/dudas/estacion/segura

(3)   Idem fuente anterior

(4)   http://www.antena3.com/noticias/sociedad/sucesos/afectados-tragedia-critican_2010062500094.html

(5)   http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20100625/las-incognitas-del-accidente/347470.shtml

(6)   Idem fuente anterior

(7)   Idem fuente anterior

(8)   http://www.antena3.com/noticias/sociedad/sucesos/afectados-tragedia-critican_2010062500094.html

(9)   http://www.20minutos.es/noticia/746162/0/castelldefels/pasarela/cerrada/

(10) Idem fuente anterior

(11)http://www.elpais.com/articulo/espana/Cercanias/rapidos/misma/via/elpepuesp/20100624elpepunac_5/Tesç

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