Algunas líneas sobre lo que acontece en Sol

Los medios de comunicación nos piden alternativas, quieren saber que proponemos, pero no nos engañemos, no es una pregunta inocente, y por ello, tenemos que estar avispados. La fuerza del movimiento radica en la sencillez del mensaje, en su claridad, en juntar pocas palabras que recogen nuestra indignación, nuestra rabia, nuestra impotencia. Da igual, llámalo como quieras. Por encima de diferencias, todas hemos confluido en un mismo grito, imposible de recuperar: despreciamos a la clase política y empresarial y deseamos transformar nuestra realidad. Pero vamos a tropezar, estamos tropezando, hemos estado demasiado pendientes de ellos. Está claro que han sido un trampolín vital para conseguir lo que hemos conseguido a día de hoy. Pero ha sido un regalo envenenado. Marcan el ritmo, han dictado como actuar. No pintes, no cortes la calle, propongamos alternativas, nada de mensajes de este tipo. No manda la gente. Mandan los medios. Manda el Poder. Las asambleas prestas se han puesto a elaborar un programa político, nada de tablas reivindicativas, un programa. Nosotros, las revolucionarias, también hemos caído en la trampa, intentando llevar al extremo cada punto pero sin cuestionar su necesidad. La recuperación está en marcha, la hemos dejado en bandeja. Malditos politicuchos, os pillaremos. A nosotros, a las trabajadoras, nos da igual la Reforma Electoral, nos da igual República o Monarquía, nos da igual ver a los banqueros presos, nos da igual, nuestra vida no cambiaría. Seguiríamos atestando los metros y los cercanías por las mañanas. Nada de programas. Sólo un No como discurso. Porque en el No está nuestra fuerza, nuestro nexo de unión. Y te puedo asegurar que pelearemos por pequeños avances, por la dignidad de los chavales y no tan chavales presos, porque nuestras hermanas proletarias que nacieron fuera de estas fronteras no sufran el acoso de ningún madero más, por echar atrás la reforma laboral, la reforma de las pensiones, por currar menos y ganar más, por nuestros barrios y por recuperar su vida, pero por orgullo, y teniendo claro que la única solución posible, es tirarlo todo abajo, que no quede ni rastro. Llevamos más de una semana. Es hora de reflexionar. ¿Alguien cree que estando en Sol conseguiremos algo? Vámonos ya de aquí. Es hora de ir a nuestros barrios. Vamos a pelear. Nada de esperar acampados un gesto de buena voluntad de quienes nos gobiernan. Nada de periodistas para comunicarnos con la gente, creemos nuestros propios medios, creemos realmente comunicación. Por las asambleas federadas.

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