x Roberto Delgado - La Haine
Es lo que aún se preguntan los cientos de usuarios del Metro de Madrid
que ayer por la mañana fueron desalojados violentamente por la Policía
Nacional en la estación de Conde de Casal (Línea 6) después de
protestar por las repetidas "averías" que sufren los trenes.
Ayer a las 8.50 horas se produjo lo que se venía temiendo: un motín de
pasajeros en la 'línea circular' (la 6), provocado por las múltiples
"incidencias" que sufren algunas líneas del Metro de Madrid, según
fuentes de la empresa. Otros lo llaman falta de mantenimiento,
desinversión, disminución del presupuesto que destina la Comunidad al
transporte público. En una palabra: prepararlo para la privatización.
Dos averías consecutivas en dos trenes que circulaban ayer en plena
hora punta por la línea 6 (circular) del metro provocaron la rebelión
de centenares de viajeros, que se negaron a obedecer la orden de
megafonía de desalojar los vagones. Los guardias de seguridad no
pudieron contener a los sublevados y tuvieron que llamar a la policía
antidisturbios.
La explicaciones dadas por la empresa bordean, si no sobrepasan, el
rídiculo: las múltiples incidencias que sufren algunas líneas del Metro
de Madrid (sobre todo, en la Línea 6) se deben sobre todo al "periodo
de adaptación a los nuevos trenes o a los sistemas eléctricos". En el
caso concreto del incidente de ayer, fuentes de Metro de Madrid
informaron que se trataba de una avería en un convoy detenido en la
estación de Conde de Casal, consistente en que "las puertas de uno de
los vagones no se cerraban"
En total, las averías en la red del metro aumentaron en 2006 un 32%
respecto al año anterior, según un informe sindical. Metro, sin
embargo, rebaja ese porcentaje hasta el 7%.
El Sindicato de Conductores de Metro aseguró que los "continuos
trastornos" del servicio no son consecuencia "de ninguna movilización
encubierta de los trabajadores". "Las constantes averías se deben a la
falta de mantenimiento tanto en el material móvil como en las
instalaciones", dicen.
Ante las protestas de los pasajeros que deben sufrir estas
"incidencias" día sí y día también, la empresa optó por lo seguro y
llamó a sus seguros servidores, Policía Nacional y agentes de seguridad
del suburbano. La intervención violenta de estas bandas provocó la
paralización del servicio en dicha línea durante más de una hora.
Lo de siempre
Los incidentes comenzaron cuando, de repente, en la estación de Usera
(dirección Sainz de Baranda) por "una avería técnica", según Metro, los
pasajeros tuvieron que bajarse de los vagones y esperar en el andén a
que llegase el siguiente convoy. Éste ya venía lleno, así que los
nuevos pasajeros se apiñaron como pudieron y el tren continuó el viaje.
Al llegar a la estació Conde de Casal se produjo otra avería: el
sistema de cierre de puertas falló. Por megafonía Metro anunció a los
pasajeros que, de nuevo, tenían que bajarse de los vagones.
Fue entonces cuando la gente empezó a protestar. "Una mujer se puso a
gritar que era mentira, que no había ninguna avería", explicó una
pasajera. La gente aseguraba estar cansada del mal servicio que ofrece
la empresa.
Los centenares de viajeros, que ya venían enfadados por el parón
anterior, ignoraron el aviso de megafonía y se negaron a moverse de los
vagones. "¡No nos bajamos¡ ¡No nos bajamos!", gritaron los sublevados,
entre los que había gente de todas las edades. "¡Todos los días igual,
hombre por favor, que siempre llego tarde a trabajar!", gritó una mujer
a uno de los vigilantes de seguridad que habían bajado a los andenes
para hacer cumplir las órdenes de la empresa.
Los pasajeros denuncian brutalidad policial
Según la Jefatura de Policía de Madrid, el desalojo de los pasajeros se
produjo casi sin incidentes y sólo informó de la detención de un hombre
por "desobediencia". Sin embargo, muchos testigos aseguran que "varios
agentes de la Policía se ensañaron con un joven en la estación de Conde
de Casal".
"Eran 10 o 12 policías contra un chico joven. Le dieron una paliza
brutal: puñetazos, patadas...", relató una mujer que dijo haber
presenciado la detención del joven.
"A una mujer embarazada la sacaron del vagón a rastras, peor que a un
animal, y a otra casi le rompen un brazo. Se había agarrado a una barra
de sujeción y gritaba que le iban a romper el brazo mientras varios
policías intentaban sacarla del vagón", relató otra pasajera.
Versión de la empresa y los medios
La empresa negó la existencia del motín. Según su versión, "el personal
de seguridad pidió a los viajeros que se bajasen del tren y, ante la
negativa de los pasajeros, se llamó a la Policía". El desalojo del tren
se produjo, siempre según la versión de Metro, "con tranquilidad",
aunque la operación duró una hora, desde las 8.50 horas hasta las 9.50
horas, aproximadamente.
Pero en el relato de los incidentes se da a entender, y varios medios
burgueses lo dicen claramente, que las quejas de los pasajeros iban
contra una supuesta movilización encubierta de los trabajadores de
metro.
Esas versiones aseguran que "en la estación de Pacífico se comunicó por
megafonía que había una avería en la Línea 6 (Circular) y que los
pasajeros tenían que desalojar los vagones. Sin embargo, el convoy
reanudó la marcha con aparente normalidad y con muchos viajeros
confundidos en su interior. Al llegar a la estación de Conde de Casal,
fue el propio conductor el que avisó a los pasajeros de que el servicio
estaba interrumpido por una avería en la línea y que tenían que
bajarse".
Entonces aportan la prueba definitiva: "Una mujer se puso a gritar que
era mentira, que no había ninguna avería y que lo que pasaba es que el
metro estaba en huelga. Se lo había dicho alguien de un sindicato".
En realidad, según esas fuentes, los trenes funcionan perfectamente,
pero los trabajadores engañan a los pasajeros haciéndoles creer que hay
averías cuando lo que están haciendo es una huelga. Y los pasajeros se
cabrean, normal.
En fin.
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La familia del detenido en el motín del metro de Madrid busca testigos
Teresa Hernando
12 de enero.- Los incidentes que han ocurrido en el metro esta mañana
han acabado con un joven detenido. Ese joven es mi sobrino. Hugo. Un
chico de 19 años completamente normal. Alegre y vitalista, pero que a
raíz de este suceso está pasando por una de las peores experiencias de
su vida. Estudia segundo curso de Derecho en la Universidad Carlos III
y además recibe clases de música en el Conservatorio Teresa Berganza.
Esta mañana, Hugo iba a clase como cualquier otro día, pero se vio
envuelto en los incidentes del metro de la línea 6. Hugo quiere ser
abogado y cree en la defensa de los derechos de las personas. Pero esta
vez, su ideal le ha costado demasiado caro.
La Policía ha respondido a sus reivindicaciones pegándole, esposándole y deteniéndole.
La Policía le acusa, entre otras cosas, de "atentado contra la
autoridad" y "desobediencia", dos cargos muy graves por los que pueden
mantenerlo retenido hasta tres días. Y en esa situación, en una
comisaria de Moratalaz, se encuentra Hugo. Él está hundido y sus
padres, destrozados. No saben qué hacer y buscan ayuda. Ninguno de
ellos se merece vivir una experiencia como ésta.
Los familiares de Hugo queremos que salga en libertad cuanto antes. Y
para ello pedimos a todas las personas que esta mañana han sido
testigos de su detención que se pongan en contacto con nosotros para
poder recabar testimonios que ayuden en su defensa. Este es el e-mail
al que se pueden dirigir: gredosvet [arroba] tiscali.es
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