Kike intentó parar la agresión que estaba sufriendo una persona por
parte de los agentes y al sentirse en peligro echó a correr, siendo
perseguido por cuatro agentes que tras arrojarle al suelo de un porrazo
por la espalda, le propinaron una brutal paliza.
Tras ser conducido a la comisaría de Leganitos junto a dos menores, los
tres fueron golpeados, insultados y amenazados repetidamente. Como
consecuencia, Kike tuvo que ser ingresado en el hospital 12 de octubre
con un grave diagnóstico: luxación y fractura del codo con rotura de
ligamentos y diversos hematomas, heridas y erosiones en piernas y
brazos. Al ser dado de alta tras ser intervenido quirúrgicamente, puso
una denuncia por torturas y malos tratos contra los agentes actuantes
en su detención y custodia aunque paradójicamente recibió una
notificación a los pocos días para responder por un presunto delito de
atentado contra la autoridad.
Ante las evidencias de un presunto delito de torturas y la gravedad de
las lesiones, el juzgado decidió admitir a trámite la denuncia por
torturas, eso si, englobado en un mismo proceso donde Kike es
presentado a la vez como responsable de un delito de atentado y
lesiones a varios agentes, lo cual es completamente inverosímil que en
una situación de total indefensión y reducido de una forma brutal kike
hubiese tenido cualquier posibilidad de lesionar a nadie.
Posteriormente el juez que instruye el caso admitió la realización de
una rueda de reconocimiento para identificar a los agentes implicados
en los hechos más graves, de esa rueda ha salido un agente de la
comisaría de leganitos con una imputación por un delito de lesiones.
Debido a las lesiones Kike sufre una merma crónica de movilidad en los
movimientos del codo y del radio (extensión-flexión;
pronación-supinación). Si quieres saber más sobre el caso de Kike ponte
en contacto con FARO.
info en ->
www.faro.org.es/Kike.html
(extraido de la prensa burguesa)
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El juzgado de Instrucción número 24 de Madrid ha decidido la apertura
de juicio oral para enfocar un chorro de luz sobre la opaca historia de
una detención que empezó en la calle, siguió en la comisaría y acabó en
el hospital.
El Mundo, 6 de agosto de 2007
Dos policías serán juzgados por «torturas, lesiones y vejaciones»
El denunciante también deberá responder por «daños» a los agentes
RAFAEL J. ALVAREZ
MADRID. - Habrá juicio para saber si el codo de E. M. B. ya no será el
que era por culpa de una caída propia o de una paliza policial. Habrá
juicio con dos partes denunciadas entre sí, a un lado del juez un joven
y al otro dos policías nacionales. Habrá juicio por los «daños»
presuntos del chico y por las «torturas» y las «vejaciones» presuntas
de los agentes...
El juzgado de Instrucción número 24 de Madrid ha decidido la apertura
de juicio oral para enfocar un chorro de luz sobre la opaca historia de
una detención que empezó en la calle, siguió en la comisaría y acabó en
el hospital.
Es la peripecia de E. M. B., que fue detenido en la noche del 30 de
enero de 2006 en la madrileña plaza de Lavapiés, después de que, según
su propio relato, un grupo de personas increpara a unos policías que
estaban «deteniendo y pegando» a un joven árabe.
E. M. B. cuenta que se puso nervioso, echó a correr y fue perseguido
por varios agentes. «Uno me dio con un objeto duro y pesado y me lanzó
contra una señal de tráfico. En el suelo, cinco de ellos me dieron una
paliza». El codo se quebró entonces y tuvo que ser operado en el
Hospital 12 de Octubre algunas horas después de pasar por las tripas de
la comisaría de Leganitos.
La denuncia que el chaval interpuso y que dio lugar a la apertura de
este proceso narra que en el coche patrulla y en la comisaría, y con
las manos de E. M. B. siempre esposadas, se fueron multiplicando los
malos tratos. «Les pedí [a los policías] que me llevaran al hospital
porque no aguantaba el dolor del codo. Pero aceleraban y frenaban. Y me
daba con la cabeza en las puertas».
Algunos de los «10 policías» que había en la planta baja de Leganitos
alzaron la voz y la amenaza: «Me llamaban 'rojo de mierda'. Me decían
que me iban a llevar a El Pardo. Les dije que me dolía el codo y uno me
contestó que me iba a romper el otro. Me tiraron del pelo». Una planta
más arriba subió el dolor. «Un policía me cogió del cuello y me golpeó
en el estómago. Otro me hundió la porra en la tripa. Una agente dijo
que pararan, pero estaban muy agresivos. Me acusaban de haber tirado
una moto y de haber provocado un accidente de tráfico».
El parte médico fue un parte de guerra. «Dolor en ambos cuadriceps y
articulación trapeciometacarpiana (...) Hematoma región pretibial,
erosión tibial anterior izquierda y región peronea derecha. Contusión
en tibia derecha», escribió de madrugada el Hospital 12 de Octubre.
La Policía cuenta otras cosas. Dice que E. M. B. golpeó y derribó una
moto policial que estaba aparcada en la calle y que «opuso fuerte
resistencia» al ser detenido.
En ese trajín de resistencias a golpes, el joven E. M. B. habría
provocado lesiones a los dos policías ahora imputados, según la defensa
de los agentes.
En un auto del pasado 27 de junio, el Juzgado número 24 acumula todas
las versiones, las ordena y las despliega para que la Audiencia
Provincial de Madrid las juzgue.
Así, refleja una acusación contra E. M. B. por «un delito de daños, un
delito de atentado y dos faltas de lesiones» y le impone una fianza de
5.410 euros.
Y refiere una acusación contra el policía nacional F. G. A. por «un
delito de lesiones, un delito de torturas y una falta de vejaciones
injustas de carácter leve» y contra la policía nacional S. M. F. por
«un delito de lesiones» y marca a ambos una fianza de 18.176 euros. El
auto declara la responsabilidad civil subsidiaria del Estado español
por esa misma cantidad.
Al juicio por venir llegará el Ministerio Fiscal con un cargamento de
delitos, indemnizaciones y prisiones. Por ejemplo, solicita para E. M.
B. una pena de un año de prisión y el abono de 5.304 euros en concepto
de multas por los delitos de daños y atentado y por dos faltas de
lesiones. Y pide para los dos policías, un año de prisión por cabeza y
el pago de 13.745 euros por las faltas de lesiones y las secuelas.
Poco que ver con lo que buscan los abogados de los policías, que
quieren para el joven dos años de prisión, pero, curiosamente, menos
dinero en concepto de indemnización: 2.420 euros.
Y poco que ver con lo que solicita el abogado del chaval, que reclama
siete años de prisión para el policía F. G. A. y una indemnización
solidaria de éste agente y de la policía S. M. F. que alcanza, entre
multas e indemnizaciones, los 26.300 euros, «en la cantidad de 8.400
euros por los 140 días que tardó en curar y estuvo impedido para
desempeñar sus funciones habituales (a razón de 60 euros por día), así
como en 6.500 euros por las secuelas que constan en autos».
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