La Plataforma "Juicio a Aznar" da sus primeros pasos.
HACIA EL PROCESO DE UN GENOCIDA --------------------------------------------------------------
Junto a Bush y Blair, José María Aznar, presidente del Gobierono de España en aquellos momentos, es responsable directo de la muerte de cientos de miles de personas en Irak. Se trata de un crimen contra la Humanidad de dimensiones históricas, una masacre que clama justicia y por la que sus megalómanos autores deben ser ejmplarmente castigados.
Por: José Javier González de la Paz, militante anarcosindicalista y miembro de la Plataforma.
Habías llegado el momento de tomar la salida, aunar esfuerzos, trazar las primeras durectrices y comenzar la marcha. Por fin, en la tarde del sábado ocho de Septiembre, medio centenar de personas nos vimos la cara en los locales que el Partido Comunista de España puso a disposición de la Plataforma en el madrileño distrito de Carabanchel. Veníamos de movimientos vecinales, sociales y estudiantiles, de sindicatos, de partidos políticos y también muchos compañeros a título estrictamente individual. Podría decirse que, en general, allí estaban representados todos los sectores de la siempre disgregada izquierda y, curiosa y honrosamente para ellos, algunos -pocos- simpatizantes de la derecha que no comulgaban con el espíritu belicista que anima las prietas filas del P.P.
Éramos apenas cincuenta, pero sabíamos que en ese momento o en los días inmediatamente posteriores se estaba celebrando o se iba a celebrar una asamblea similar en cada de las provincias del Estado. Sabíamos que estábamos representando a las casi quince mil personas que hasta el momento presente se habían adherido al manifiesto. En definitiva, nos estaba uniendo la esperanza y la seguridad en la victoria, esperanza y seguridad nacidas de la profunda convicción de estar trabajando por algo justo: que un genocida culpable de la muerte de cientos de miles de personas no quedara impune, que un criminal de tal magnitud pagara sus deudas con la sociedad mundial y, particularmente, con la irakí; que un asesino, orgulloso además de su desprecio por la vida ajena, no pueda ir por ahí dando clases en universidades e institutos llenos de jóvenes, dando un ejemplo en el que se identifica el éxito con la capacidad para la crueldad y la destrucción si ello reporta algún tipo de beneficio por deshonesto que sea.
Hasta ese momento nos conocíamos sólo por correoe electrónico. Aquella tarde nos vimos, es más, nos miramos. Y supimos que íbamos a ganar. Supimos que aquel tipejo despreciable y mentiroso de sonrisa hipócrita y miserable pagaría por todo lo que había hecho. Supimos que José María Aznar estaba comenzando a entonar el canto del cisne.
Nos presentamos, se aportaron ideas, se debatió -no mucho, pues todos estábamos de acuerdo en lo fundamental- y se crearon las primeras Comisiones de Trabajo: la de Organización, para coordinar las acciones; la de Propaganda, para dar a conocer el fin de la Plataforma y sus actividades; y la más básica y necesaria, sin la cual todo lo demás carecería de sentido, la comisión Jurídica, encargada de buscar los fundamentos de Derecho en los que basar la acusación. Los primeros voluntarios se apuntaron en las comisiones, y así, los preceptos quedaron cumplidos, se disolvió la asamblea y nos comprometimos a volver a vernos en breve.
Supongo que, personalmente, ya cada uno ensu ámbito, esta reunión produciría reflexiones íntimas. La mía, en el espacio me trasladó a Irak; en el tiempo, a Babilonia. Imaginé sus ruinas, mucho más dañadas por las bombas y los saqueos que por los siglos, y recordé el código de Hammurabi, redactado hacia el 1750 a.C., primera legislación escrita que conocemos. Ese código es también la primera expresión de la Ley del Talión, el tristemente famoso "ojo por ojo". En él se basa toda la Ley Mosaica y hasta el Derecho Romano, que es el conjunto de normas y razonamientos jurídicos creado por los romanos desde la fundación de la ciudad, el 21 de Abril del año 753 a.C. Desde ese Derecho Romano hasta nuestras leyes actuales la trayectoria es recta y sin fisuras; es decir, desde el código de Hammurabi hasta hoy han transcurrido casi cuatro milenios sin cambios de fondo, sólo de forma.
Soñé que tal vez fuera ésta una buena ocasión para transcender la Ley del "ojo por ojo", para intentar hacer conscientes a estos individuos -Bush, Blair, Aznar y otros que andan por ahí- del mal que hacen y conseguir que de ellos mismos saliera el querer resarcir a la sociedad de sus errores y sus crímenes. Soñé con que Aznar fuese condenado -en lugar de a un periodo más o menos largo de reclusión- a visitar los escenarios de la guerra, los paisajes que ha contribuido a masacrar, las familias que ha destrozado, los cementerios, las fosas comunes. Soñé que fuese condenado a trabajar durante años en alguna de las organizaciones comprometidas en la reconstrucción... y que lo entendiese. En definitiva, condenado a sufrir una revolución de la conciencia.
Pero ésto forma parte del sueño.
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