CASAPUEBLOS
AYER FUE CARLOS
Ayer por la mañana fue Carlos; el otro día fue un ciudadano de ciudadana colombiana; antes un grupo de personas las agredidas que mostraban su indignación por el apaleamiento de un africano. La más conocida, la joven ecuatoriana brutal y reiteradamente agredida en el metro de Barcelona.
Todos los fines de semana en Alcalá, en Pozuelo, en el intercambiador de Moncloa, bandas de nazis atacan sedes de partidos y jóvenes de izquierda, a inmigrantes o jóvenes sin ninguna otra característica, pero con el propósito de extender el clima de miedo, pasividad y egotismo que es su principal objetivo político.
Lo hacen alentados y cubiertos por los portavoces del PP, por los medios de comunicación de derechas, así como la indigna “neutralidad” de los medios progresistas que presentan estas agresiones como peleas entre bandas.
Los medios de comunicación de la derecha que todos los días reclaman más represión contra los jóvenes independientistas vascos, no pueden disimular su alborozo mientras intentan confundir a la opinión pública e insultar la naturaleza de la lucha de los jóvenes antifascistas. No, no son bandas, es la voluntad colectiva de lo mejor de la juventud de oponerse al avance del fascismo, del racismo y la xenofobia, señalando además sus condiciones de instrumentos de los poderosos contra las condiciones de vida de los trabajadores, de los derechos sociales y las libertades.
La creciente violencia fascista se alimenta y se cobija y de esa ofensiva reaccionaria desatada por el PP y la iglesia católica, contra Catalunya, con el proceso de paz en Euzkadi, contra la memoria histórica de los asesinatos y la represión franquista, en nombre de una concepción de España identificada con la bandera roja y gualda y el monarca designado por franco.
En el seno de ese clima de prejuicios contra el otro y el diferente, sea este vasco, magrebí o latinoamericano, y nutrida por el miedo y la incertidumbre en los que el capitalismo amenaza hundir a los sectores populares, estamos viendo crecer ¡otra vez más! a la bestia fascista.
Todo el resentimiento, la desesperanza y la ausencia de horizontes en lo que se encierra la vida cotidiana de miles de jóvenes en los barrios populares, esta siendo orientada contra las/os trabajadores inmigrantes cuyo esfuerzo ha hecho posible el bienestar de esta última década en el fortalecimiento de los mecanismos de protección social.
Los dirigentes del PP se llenan la boca hablando España y de su amor a la bandera. Nosotros tenemos otro concepto de patria. La patria para nosotras/os es el trabajo y la cooperación social, los derechos y la justicia social, el patrimonio colectivo amenazado por el expolio y la codicia de los especuladores.
Los poderes públicos están obligados a actuar. Haciendo justicia con el asesino de Carlos desde luego. Pero, además, el gobierno debe comprometerse en una acción continuada contra la extensión de la violencia fascista, racista y xenófoba, y contra el enaltecimiento y apología de esas ideas.
El terrorismo fascista y nazi debe ser objeto de una específica tipificación penal. La campaña electoral que se avecina es una buena ocasión para adquirir este compromiso.
El próximo 20N (sábado 24) tendrá lugar la tradicional manifestación antifascista; y allí en la calle, codo a codo, grito a grito, Carlos nos convoca a todas y todos.
Carlos ha muerto luchando y luchando le recordaremos.
Casapueblos
Madrid, 12 de noviembre 2007.
Licencia de Creative Commons
.> Resistencias Urbanas