En el día de hoy, 22 de noviembre, unos cuantos centenares de manifestantes nos hemos dado cita en Legazpi, en repulsa de la muerte del compañero antifascista Carlos Javier Palomino, de tan sólo 16 años, vilmente asesinado por un militar fascista el pasado 11 de noviembre. Dentro de la convocatoria, realizada unilateralmente por el Sindicato de Estudiantes, se ha ido forjando un bloque alternativo y pacífico que, coincidiendo con el motivo de la convocatoria, no estaba de acuerdo con el modo de actuar de los convocantes.
Dicho bloque, tras haber tenido noticias de intentos de acuerdos previos con los organizadores, no podía menos que mostrar su repulsa ante la política de la organización denominada “Sindicato de Estudiantes”. Creemos que se ha intentado rentabilizar políticamente el asesinato de un compañero que luchaba por los derechos de todos y todas, por la tolerancia de la diferencia, contra el fascismo. No nos parece lo más oportuno (sí lo más oportunista), tratar de romper la unidad de lucha antifascista protagonizada por asociaciones de vecinos, coordinadora antifascista, organizaciones políticas, sociales, estudiantiles, etcétera, caracterizada por la omisión de sus respectivas siglas. Por ello nos ubicamos al final de la manifestación, con una pancarta en la que se podía leer: “No a la utilización política de los asesinatos fascistas. Carlos, hermano, nosotros no olvidamos”
En ese momento, y tras las indicaciones del Sindicato de Estudiantes, que acusaron a dicho bloque de violentos antisistema que no formaban parte de la manifestación (curiosa afirmación en la vía pública), la policía retuvo e identificó, en algunos casos con una actitud enteramente autoritaria y violenta, fuera de la ley, a los y las jóvenes estudiantes que allí se encontraban. Una gran parte de este bloque, amedrentados por la actitud policial, se disolvieron.
Al término de la manifestación, en las inmediaciones del Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofía, tras la finalización de las intervenciones (durante las que se han coreado consignas de disconformidad con lo expuesto en ellas), el servicio de orden del Sindicato de Estudiantes ha intentado eliminar la disidencia arrancando una de las pancartas del citado grupo crítico. Ante esta actitud, totalmente antidemocrática, se han comenzado a producir enfrentamientos, que han acabado con la intervención violenta de la policía, la disolución de la manifestación y un estudiante detenido. Tristes acontecimientos enteramente innecesarios.
Nos parece de ley informar de todo lo sucedido en la manifestación, no sólo de la versión de unos pocos. Creemos que es necesario contrastar y verificar lo sucedido. En esa línea aportamos nuestra modesta y honesta versión de los hechos.
En aras de la no criminalización de la diversidad de ideas, rogamos la difusión del contenido de este texto. Sólo somos estudiantes contra el fascismo.
[Este comunicado se ha enviado a la prensa convencional, pero como suponemos que no se publicará, lo volcamos también en esta web. De este modo quedará a las claras la censura existente en este país]
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