A lo largo de la historia, el ser humano ha sufrido burdos y
nefastos tratamientos hacia su dignidad por condiciones de clase, raza,
color, tendencia sexual y género. La segmentación de este último paradigma mencionado, ha dado lugar al
machismo y al embrismo, al patriarcado y al feminismo. Unos como ataque
a la dignidad de la mujer: machismo y patriarcado, otro como medida
mimética del verdugo: embrismo, y otro como una forma de lucha
equitativa: el feminismo. La persona que se autodefina,
independientemente de su género, feminista, ha de abogar por la
autorrealización del ser humano y ha de luchar contra toda medida
patriarcal de este absurdo sistema.
Para ello, existe un posicionamiento capaz de dotar de herramientas
constructivas a aquella persona, mujer u hombre, que decida hacer algo
por su vida, llevando las riendas de sí misma: el ANARCOFEMINISMO, el
cual implica el desarrollo y respeto integral de la persona a nivel
personal, social, cultural, laboral… luchando contra capital, estado,
iglesia y patriarcado.
El Anarcofeminismo no concibe ni comparte la postura de esa mujer que
cree haber avanzado a nivel personal y colectivo, cuando en su puesto
de trabajo desarrolla roles acatados previamente por figuras masculinas
imponiendo su poder, como es el caso de ejecutivas agresivas,
directoras mandatarias, militares, policías y todas aquellas que forman
parte de organismos represivos. El poder implica víctimas y verdugos.
Oscila en tanto en cuanto a unos intereses. No seas esclava de estos.
Mírate y acéptate. No necesitas aplastar a nadie para sentirte viva. No
te dejes aplastar por nadie para que se sientan menos muertos o muertas.
El anarcofeminismo tampoco comparte el argumento de esas mujeres,
obreras, que consideran que su sueldo es un mero apoyo a la unidad
convivencial. Nosotras, obreras, llevamos a cabo unas competencias
laborales dentro de un sistema, con el que podemos estar o no de
acuerdo, pero con el que inevitablemente contribuimos, y en el que
inevitablemente tenemos que sobrevivir, por ello reivindiquemos vivir,
que nuestros salarios nos permitan ser independientes. La solvencia
económica va a ser un soporte para alcanzar la autonomía personal y
contribuir a nuestra autorrealización.
Nos encontramos ante un sistema que aboga por una apariencia estética
impoluta dentro de los cánones de belleza establecidos, dando lugar a
la discriminación laboral por cuestiones estéticas, en sendos géneros,
pero más acuciante en el femenino, sino, planteémonos cuántas
dependientas, auxiliares administrativos, economistas bancarias,
políticas, personal televisivo… gordas, sin maquillaje y con un simple
peinado casero solemos ver a lo largo del día, ¿decisión libre u
obligación?
Como obreras que luchamos por la dignificación de nuestra vida en lo
referente a lo personal, social y laboral hemos de unirnos y apoyarnos
en contra de ese espíritu competitivo al que insta el neoliberalismo,
hemos de autorganizarnos y luchar en la aplicación igualitaria de los
derechos conquistados y en la lucha de los derechos por conquistar.
Paralelamente existe otro posicionamiento, capaz también de dotar de
herramientas constructivas al obrero y la obrera: el
ANARCOSINDICALISMO, y una organización donde asamblearia y
solidariamente las personas obreras independientemente de sus
condiciones de clase, raza, tendencia sexual, color y género son
partícipes y protagonistas de su propia historia. Esta organización es
CNT, herramienta anarcosindicalista en lucha desde 1910.
El panorama laboral y social vigente para muchas mujeres es: sueldos
inferiores, temporalización y precariedad laboral, abandono
profesional, cargas familiares y domésticas, vulneración ante posibles
acosos laborales, sexuales y machistas.
Compañeras, de género masculino y femenino. Hombres y mujeres,
prosigamos en la lucha para que la equidad, la solidaridad y la
libertad sean formas de vida.
Secretaría de Acción Social
S.O.V. de Villaverde Alto
CNT-AIT
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