Madrid me mata
El ayunta, como siempre necesita parné y ha decidido aumentar el botellón legal media hora más. Que el botellón mete ruido, el legal también, pero como estos pagan impuestos, les dejamos abrir media hora más. Que los del botellón ocupan la calle, estos señores de la terrazas también y cada vez más, por poner un ejemplo en la plaza de Chueca hay más espacio ocupado por terrazas que espacio para la gente que simplemente quiere pasear o sentarse en un banco. Ahhh ¿pero habíamos quedado en que estos pagan? claro, va a ser eso, así que en calles de 4,5 metros o menos basta con que dejen 3 (2,5 en calles peatonales) para el ciudadano de a pié.
Cuando yo llegué a Madrid, ya sabéis que estoy aquejado de abuelocebollitis crónica - adicción a contar batallitas- te podías tomar una cerveza en la calle sin necesidad de pagar el impuesto revolucionario al ayuntamiento, sin pagar precios delirante poe la consumición, sin necesidad de esperar horas a que se libre una mesa y sin que nadie considerara que estabas haciendo botellón. Pero a día de hoy, desde que ya no me puedo tomar el Vermú en la puerta de mi bar favorito sin cometer delito de lesa majestad, gracias a las ordenanzas promulgadas por El Falso Progre- aka. el alcalde- me he convertido en azote de las terrazas oficiales -aka. emporio impuesto revolucionario- y en firme defensor del botellón, así que si antes consumía en los bares, alternando en la calle de pie, con las terrazas, ahora consumo en los colmados con nevera - independientemente de la nacionalidad del colmadero- y me lo bebo en una plaza cualquiera, tratando de delinquir la mayor cantidad de veces posibles.
Todo esto me lleva a una profunda reflexión: si beber en la calle es una conducta reproble digna de prohibición ¿porqué beber en la calle, pero pagando al ayuntamiento no? ¿El sólo hecho de pagar convierte una mala conducta en buena? Reflexiona Falso Progre, reflexiona.
Publicado por otromadrid.org | 22/04/08 - 14:37 | 0 Comentarios
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