José Javier González de la Paz
Solidaridad Obrera es el nombre de la organización que a principios del siglo XX rescata los principios libertarios que habían sido patrimonio de la Federación de Trabajadores de la Región Española y los lleva hasta 1910, fecha en la que se funda la Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) Solidaridad Obrera sería también el nombre de uno de los periódicos obreros más importantes del mundo.
El relanzamiento de la nueva federación se observa ya en la llamada “asamblea de Valls”, en abril de 1906. En este periodo se ven claramente dos sectores diferenciados: el lerrouxista y el obrerista. En mayo y junio de 1907 se realizan reuniones con militantes de diversas ideologías (anarquistas, socialistas y republicanos); más tarde se debatió y reglamento y el 25 de julio el periódico Tierra y Libertad publicó un manifiesto de Solidaridad Obrera a los trabajadores de Barcelona firmado por unas treinta sociedades obreras , de marcado tinte unitario, pero contrario al reformismo. El 3 de agosto, en el local de la Asociación de Dependencia Mercantil se constituyó Solidaridad Obrera con la asistencia de 34 delegados y numerosos trabajadores. En enero de 1908 se contaba ya con 67 sociedades que aglutinaban a 12.500 obreros.
Desde el 19 de octubre de 1907 la organización contó con un semanario como portavoz que se hizo legendario: Solidaridad Obrera. Pero fue a partir de 1908 cuando tanto la publicación como la nueva federación inician su imparable expansión: hasta 123 sociedades se dan cita en la asamblea de Badalona.
Por fin, se llega al Primer Congreso Regional de Cataluña entre el 6 y el 8 de septiembre de 1908, con un número de delegados que oscila entre los 130 y 150, en representación de un centenar de sociedades y 25.000 afiliados, y que aún englobaba a socialistas, anarquistas y republicanos; en este congreso se acordó constituir la Confederación Regional de Sociedades de Resistencia de Solidaridad Obrera y utilizar como principal medio de lucha la acción directa, al tiempo que se imponía el apoliticismo partidista. En el congreso se puso de manifiesto el triunfo de las tesis anarquistas, a lo que ayudó mucho la llamada de Anselmo Lorenzo a los anarquistas para que ingresaran en la federación y la represión ejercida contra el compañero pedagogo Ferrer Guardia. Resulta chocante la coexistencia de anarquistas y socialistas, mucho más si recordamos que los últimos ya contaban con la U.G.T. Este encuentro se ha venido explicando por la moderación de unos y otros en los primeros tiempos de esta nueva federación, así como por la habilidad con que los socialistas llevaron el proceso para evitar el dominio anarquista. Los socialistas, liderados por Badía , aspiraban a que Solidaridad Obrera se convirtiera en un sindicato neutral, o sea, no anarquista; la ruptura se produjo cuando Badía editó un periódico socialista para neutralizar a Solidaridad Obrera, hecho que provocó airadas protestas de Loredo, Prat y Lorenzo.
En los meses siguientes al congreso los acontecimientos se precipitan: desde los cuatro puntos cardinales del estado llegan adhesiones a la nueva federación catalana que insisten en la conveniencia de extender la organización a toda España. Por otro lado Solidaridad Obrera se enfrenta en septiembre de 1908 a los lerrouxistas con virulencia, enfrentamiento que concluye en marzo de 1909 (asamblea regional) con anatema para Lerroux, que fue declarado enemigo de la clase obrera.
El congreso nacional de 1909 tuvo que suspenderse al caer, tras los sucesos de la “semana trágica”, la represión sobre la organización, prueba que sirvió para constatar el triunfo anarquista, pues sólo ellos supieron mantener la dignidad y no salir corriendo en espera de tiempos mejores. La represión inmediata clausuró el domicilio social e hizo descender la afiliación a 4.500 miembros por abandono de los débiles y moderados. Superada la persecución, el nuevo consejo directivo es inequívocamente anarquista.
Por fin, se celebra el Segundo Congreso de Solidaridad Obrera y fundacional de la C.N.T., con asistencia de 114 sociedades y federaciones locales, entre octubre y noviembre de 1910. Muere Solidaridad Obrera y nace C.N.T. Solidaridad Obrera supuso un nuevo paso del obrerismo: la sustitución del societarismo por el sindicalismo, un sindicalismo revolucionario que, a duras penas, aún pervive tras sufrir innumerables ataques caínitas por parte de otras organizaciones sindicales, un sindicalismo que está a punto de resucitar con fuerza inusitada debido, precisamente, a las nuevas agresiones del capital endiosado y de un poder estúpidamente confiado en que nadie va a hacerle frente.
José Javier González de la Paz,
militante de C.G.T. y periodista.
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