Yo era un campesino común como cualquier otro que no sabía qué estaba aconteciendo realmente, aunque había oído hablar siempre de la reforma agraria, pero ésta estaba siempre sobre el papel, nada más. Oí hablar del MST y de cómo surgió el Movimiento en 1984, fue entonces cuando me empecé a interesar por la posibilidad de tener otro tipo de vida, sobre todo a causa de mis hijos. Me decidí a acampar y todo se fue sucediendo de forma natural.
Un militante se forma a través de la lucha, militando. Nuestro objetivo es modificar el modelo de producción capitalista para que las familias no sufran, para que las familias no se vean obligadas a sufrir la prostitución y la droga. Nosotros tenemos la responsabilidad de dar un ejemplo a la sociedad y a nuestros hijos, militando para conseguir una vida mejor. Es éste el camino que lleva a una persona a militar. Nuestra necesidad principal es contar con una tierra para trabajarla.
Llevo acampado desde febrero de 2003. Antes ya había empezado a militar en el MST. Continúo acampado para conseguir un objetivo, un pedazo de tierra, pero no sólo eso, es necesario transformar el sistema de arriba a abajo.
Los militantes del MST luchan por encontrar una vida mejor en esta sociedad. El modelo actual no es bueno para la mayoría de la sociedad, la sociedad de los excluídos. El modelo actual sólo beneficia a la burguesía. Hay que mudar ese modelo para el beneficio de la mayoría. Queremos implantar un modelo más justo, sin transgénicos ni agrotóxicos, preservando así la naturaleza. Este modelo pasa por la producción agroecológica. Quien tiene que controlar las semillas son los campesinos.
Es una alegría derrotar a una multinacional que comete un crimen ecológico como lo cometió Syngenta. La Vía Campesina decidió en 2006 ocupar los terrenos de Syngenta en Santa Teresa de Paraná porque estaban cometiendo un crimen ambiental muy grande. Decidimos denunciar esta situación: la plantación de transgénicos en un área que se encuentra a tan sólo 10 km de un Parque Nacional. Tenemos la certeza de que si Syngenta hubiera cometido una crimen de tales proporciones en su país de origen, Suiza, los directivos de la multinacional estarían presos.
Actualmente el MST es un movimiento adulto. Aún así continuamos aprendiendo día a día, de las conquistas y de los errores. No descansaremos mientras Brasil continúe albergando latifundios. Tampoco daremos tregua mientras haya un compañero sin tierra. Por lo tanto y en esencia, nuestros desafíos siguen siendo los mismos.
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