José Iglesias Fernández
Un hecho que se repite. En la universidad Politécnica de Virginia, un estudiante mató a 33 personas e hirió a otra veintena. Otro suceso similar ocurrió con el famoso caso Columbine, hechos que ya comienzan a ser frecuentes en aquellos Estados.[1] El elemento que llama la atención en estos casos es que la gente se lamenta de estos acontecimientos pero jamás se pregunta por las causas que lo originan, tanto desde la actitud de los agresores como de la facilidad con que acceden a la compra de armas en los respectivos estados que componen aquel país federal. Sus dolores e iras ponen el acento en las consecuencias del hecho, pero jamás se cuestionan ni el negocio de la venta de armas, que la mayoría de lo norteamericanos defiende como un derecho ciudadano,[2] ni las consideraciones sociales y económicas de las personas que cometen estos episodios.[3] Nadie se atreve a cuestionar si la industria armamentística en particular, y el capitalismo en general, tienen algo que ver con estas masacres entre personas supuestamente civilizadas.
Algo similar ocurre en los países europeos, dónde podemos comprobar diariamente la protesta de un sin fin de personas y colectivos
que expresan su insatisfacción ante las dificultades que supone la
sobre vivencia diaria en los países de este lado del mar. Hechos como
la falta de vivienda social, de empleo estable, de contratos que no
sean basura, de remuneraciones muy por debajo de los 800 euros, en
contra de las empresas que se deslocalizan, del peligro del cambio
climático, etc., son objeto de lamento, más que de crítica y rebelión
contra el capitalismo. Otras demandas frecuentes se centran en pedir
más carriles bici, más espacios deportivos, la ampliación del horario
de transporte público, más guarderías, poder combinar el trabajo en la
empresa con la vida familiar, etc. El contrapunto de todas estas lamentaciones
es que buena parte de esta gente encima tiene como ídolos a personajes
que ganan la friolera de 10 millones de euros anuales; léase Ronaldinho
o Beckham en los deportes, Javier Sardá en la tele rosa, o The Police
que agota 55.000 entradas en nueve horas de taquilla. Es decir, todos
nosotros gastamos en hacer ricos a estos personajes, a la vez que
padecemos tantas carencias como protestas manifestamos. Podríamos decir
que nuestros lamentos se parecen al del que quiere y no puede. Dicho de otra manera, como buenos lumpen urbanitas,
integrados en el modelo de consumo capitalista, reclamamos vivir como
buenos burgueses, nivel de vida que el sistema no nos lo puede
permitir, entre otras cosas porque la lógica de apropiación de la
riqueza obliga a los capitalistas a no distribuir entre la población la
abundancia que lamentamos no tener. Los ricos son muy ricos porque la
riqueza que producimos los ciudadanos sólo la distribuyen entre ellos.
Si queremos participar en la decisión, gestión y distribución de lo que
se produce y consume, no queda otra alternativa que transformar el
capitalismo.[4]
Por
tanto, lo que queremos destacar es que toda esta gente que se queja no
lo hace contra el sistema capitalista, sino de que el capitalismo no
les concede la oportunidad de vivir de una forma similar a la de sus
ídolos, o a las clases medias favorecidas. En las llamadas revueltas de
la banlieu, las quejas que expresaban los participantes
era que Francia no les da las mismas oportunidades que a los pobres
blancos: no protestaban contra el capitalismo sino contra la
discriminación de color que sufren por parte de la sociedad francesa, y
el abandono por parte de la Administración. Dicho de otra manera, los
que se quejan por falta de vivienda, si les diesen una, dejarían de
lamentarse; los que se quejan por falta de empleo, si les diesen un
trabajo, dejarían de protestar; los que tienen ya un empleo, cuando la
empresa de al lado se deslocaliza tampoco se solidarizan con sus
compañeros porque, como no existe una conciencia de clase, el problema
lo tienen solamente los deslocalizados; los que se quejan del cambio
climático, si los responsables, en este caso los seres humanos,
tomasen las medidas convenientes, quedarían satisfechos; cuando los
sindicalistas negocian un convenio, si hay acuerdo, todos felices. Y
así en y con todo. Nos olvidamos, o no queremos enfrentarnos, a que la
motivación del capitalismo no es satisfacer las necesidades materiales
que tenemos los mortales, sino el apropiarse individualmente como
empresarios del máximo de riqueza que se produce socialmente. Para ello
esquilma los recursos naturales, envenena el planeta, aliena y explota
a las poblaciones que acabamos aceptando que somos los responsables de
tantas calamidades y masacres que origina el funcionamiento del
sistema. Esta es una ley del sistema que venimos repitiendo
constantemente en nuestras columnas. Quién no entienda esto, será
difícil esperar que vaya más allá del muro de las lamentaciones.
Capitalismo ético
Además,
últimamente han aparecido una serie de voces interesadas en destacar la
inclinación del sistema hacia un capitalismo de rostro humano. Se
apoyan en donaciones de fundaciones como la de Bill Gates o la familia
del banquero Botín,[5] los actos compasivos de
personajes como Angelina Jolie y Madonna adoptando niños como quién
compra zapatos, que se gastan en un bolso lo que las gentes de esos
países gastan en 4 años,[6] o en inversiones de una parte de los fondos sociales de las cajas de ahorro, mediante formas de banca ética, micro créditos, y experiencias de economía social, para afirmar que estamos ante una nueva etapa del sistema: la del capitalismo ético. Como aquí no tenemos espacio para responder a esta mentira, digamos solamente que lo
ético no consiste en hacer limosna con lo que previamente se han
apropiado los ricos, sino en construir una sociedad de iguales, en la
cuál todos vivimos de todos (comunidad de bienes), y sin que nadie de
nada (limosna).a nadie
Un informe, un manifiesto, un comunicado, y una reivindicación solicitando que el capitalismo se vuelva humano
El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas
Este
documento del IPCC presentado recientemente se encarga de resaltar que
el cambio climático está provocado, no por algún grupo de malvados
marcianos, sino por la actividad humana de los
terrícolas. De esta forma, al emplear este genérico, elimina la
responsabilidad que puedan tener los gobiernos y, especialmente, la de
las empresas (pequeñas, grandes, multinacionales) y de todos aquellas
personas que controlan los diversos sistemas productivos de la Tierra.
Es decir, la misma responsabilidad tengo yo que los directores de la
Exxon, de la Montsanto, de la Ford, de la Repsol, que la familia Bush o
los jeques de los países productores de petróleo. Como todos somos
humanos, y alguna actividad practicamos, nuestra actividad humana nos
iguala y nos hace idénticamente responsables del cambio climático; lo
mismo poluciono yo que las chimeneas de la central de al lado. Tanto
hemos y tenemos integrado este discurso que reparte responsabilidades a
partes iguales que todas las medidas que se reclaman están encaminadas
hacia lo que podemos hacer como simples individuos, y no hacia las
empresas y los gobiernos que son los principales responsables de estos
fenómenos. Un par de ejemplos para ilustrar esta afirmación:
§Leemos
en un periódico como “nuestro planeta se encuentra al límite, pero aún
podemos salvarlo […] Los expertos son positivos y creen que aún hay
tiempo para poner remedio” si los individuos aceptamos
el “manual del buen terrícola para mejorar el planeta”. Cierto
investigador nos ofrece 20 consejos para cuidarlo. De índole
individual: No usar el transporte individual sino el colectivo. Cuidado
con el uso de electrodomésticos. Separar y reciclar las basuras. Evitar
usar bolsas, cajas, embalajes. Usar el riego por goteo. Respetar los
espacios protegidos y zonas naturales. Cuidar las rendijas para que no
se escape el calor. Utilizar paneles solares y energías alternativas
aunque sea más caras. Aceptar impuestos a la conservación de recursos.
No tener ni desprenderse de especies animales que no sean autóctonas.
Educar a los niños en los valores ecológicos. De índole empresarial:
Los gobiernos han de exigir la gestión sostenible de los recursos; y
las empresas minimizar el uso de compuestos químicos.[7]
En
este ejemplo, comprobamos como todas las recomendaciones, así como
todas las responsabilidades, están orientadas mayormente al
comportamiento de los individuos, y sólo dos a la empresa y los
gobiernos.
§Bajo el lema ESTÀ TOT FATAL: Passem a l'acció!,
este llamamiento convoca una semana de lucha en defensa del territorio
y contra la especulación. Denuncian la destrucción del territorio, la
destrucción de los barrios a favor de las clases elitistas, la
especulación financiera que impide el acceso a la vivienda, la
represión, la criminalización mediática de estos colectivos, y los
intereses electorales de los políticos.
Y aunque también
denuncian a las mafias del cemento y el turismo de masas que sólo
buscan el enriquecimiento, no parece que unos y otros no fuesen parte
conjunta de la lógica del sistema. De que si se comportasen como buenos
empresarios, como el capitalismo ético recomienda, estas cosas no
ocurrirían.
El Manifiesto por el clima
En
este documento, “las organizaciones aquí representadas pedimos al
Gobierno central (especialmente a aquellos ministerios cuyas políticas
tienen más incidencia en emisiones como Industria, Fomento, Economía y
Hacienda), al Gobierno Vasco, a los Ayuntamientos, a los partidos
políticos y a las empresas (sobre todo a las grandes compañías
energéticas) que den a la lucha contra el cambio climático la prioridad
que se merece. Algunas medidas que consideramos urgente abordar son:
§Establecer
una Estrategia de Cambio Climático coherente, a nivel central y
autonómico, que incluya objetivos sectoriales cuantificados, calendario
y presupuesto.
§Adoptar
objetivos de reducción de emisiones de CO2 con los que contribuir a una
reducción de las emisiones en la UE del 30% en 2020 y del 80% en 2050.
§Apoyar
con firmeza todas las energías renovables con el fin de favorecer su
desarrollo, y garantizar que en 2010 proceda de fuentes renovables el
12% de toda la energía, y en 2020 alcance al menos el 30%.
§Fomentar
medidas de eficiencia energética en todos los sectores para reducir el
consumo total de energía en un 20% para el año 2020.
§No
autorizar la construcción de nuevas refinerías de petróleo ni centrales
térmicas. Plan de cierre progresivo de las centrales nucleares: la
nuclear no es la solución al cambio climático.
§Reforma fiscal que grave a las energías sucias, en todos los sectores.
§Revisión
de la Planificación territorial y sectorial, especialmente de los
Planes de transporte (primando y mejorando el transporte público y no
motorizado y frenando las nuevas infraestructuras de transporte por
carretera y el TAV) y de energía.
§Más y mejores ayudas para mitigar y prevenir los efectos del cambio climático en los países empobrecidos.
§Campañas
de sensibilización ciudadana y educación ambiental para que cada uno
contribuya en su ámbito de acción a la reducción de emisiones.
Y
continúan invitando a que las personas apoyemos la reclamación a “los
poderes públicos que no titubeen sobre las acciones necesarias para
reducir el cambio climático, [que] tomen medidas efectivas para frenar
la emisión de gases de efecto invernadero y paliar este grave amenaza.
Esto requiere una profunda transformación del modelo energético y del
modelo económico y social.
Reconocido
que “la responsabilidad principal del cambio político es de las
instituciones políticas y los poderes económicos”, acaban exhortando a
la ciudadanía a que participe en “la lucha contra el cambio climático
[pues] es tarea de tod@s. La ciudadanía podemos cumplir nuestra parte:
utilizando el transporte público en lugar del coche, ahorrando energía
en nuestros hogares y lugares de trabajo, ejerciendo un consumo
responsable y, sobre todo, exigiendo a las empresas y a las
administraciones que afronten sus responsabilidades, promoviendo las
acciones legislativas y reglamentarias pertinentes para conseguir entre
todos este objetivo”.[8]
El Comunicado de la Asamblea Vdevivienda
En
este comunicado se resalta como ya “desde sus inicios, la Asamblea ha
considerado que la lucha por la vivienda digna no puede aislarse del
resto de los problemas de la sociedad, especialmente de algo tan grave
como es la creciente precariedad vital y material que soportamos”. Y
dice, denunciando “la situación actual, es la siguiente: Existen 3
millones de pisos vacíos en todo el Estado español, 300.000 de ellos en
la Comunidad de Madrid, y 180.000 en esta ciudad, mientras tanto:
§30.000 personas duermen en la calle,
§los inmigrantes viven hacinados en pisos patera,
§los centros sociales que dan vida a los barrios son desalojados de forma violenta,
§la edad media de emancipación está en 35 años, 37 en Madrid.
§el suelo está en manos de 4 grandes propietarios.
§las constructoras y los bancos obtienen beneficios astronómicos, en lo que supone un vergonzoso trasvase de renta desde los trabajadores hacia los especuladores del ladrillo.
§los salarios siguen sin subir, y ahora necesitamos pagar más del doble que hace 10 años para poder acceder a una vivienda.
§el
urbanismo descontrolado está destrozando la riqueza natural, las
costas, los ríos, el aire, y para colmo las administraciones públicas
se visten de un falso ecologismo.
En definitiva, una minoría se está adueñando a cara descubierta de la riqueza de la mayoría. Está en nuestras manos cambiar esta situación. A esta misma hora, en el resto de ciudades del país se están manifestando cientos de miles de personas para reivindicar los mismos derechos que hoy defendemos aquí, y para denunciar las mismas injusticias. Somos una gran mayoría los que pensamos que la población tiene que adquirir conciencia de los auténticos problemas sociales, y tomar la iniciativa. Es nuestra responsabilidad cuando la clase política es incapaz de proponer alternativas de justicia social. Vamos a seguir en esta lucha hasta que la vivienda sea un derecho, no un negocio.
V de vivienda, V de Victoria. Adelante!" [9]
Otra reivindicación
La otra reivindicación light
la protagoniza como siempre la gente del Greenpeace. Esta organización
ecologista “destruyó hoy con una pequeña apisonadora cerca de 10.000
bombillas de alto consumo frente a la Puerta de Brandeburgo de Berlín
para solicitar que la Unión Europea establezca una nueva normativa para
los productos energéticos y prohíba las bombillas incandescentes […]
Solicitó a los ministros europeos reunidos en Berlín "prohibiciones
nacionales inmediatas" de estos productos y pidió a la UE que fije
mayores medidas de ahorro energético para 2010”.[10]
Llega el capitalismo verde
Lo curioso, últimamente, es que llega el capitalismo verde.
Llega traído por los gobiernos, algunas fundaciones y oenegés, y los
medios de comunicación. Alguien paga, claro está, toda esta propaganda
invitándonos a asumir que la solución está prioritariamente en nuestra
actitud a aceptar la implementación de las medidas que nos proponen.
Dos ejemplo recientes de esta campaña desde estas instituciones:
Uno.
Los gobiernos de turno recogen las reclamaciones de estas oenegés y nos
las devuelven a los ciudadanos exhortándonos a que seamos respetuosos
con el medio ambiente. Por ejemplo, la Xunta de Galicia financia un
anuncio en un periódico diciéndonos que “cada vez que reciclamos,
apagamos as luces que non usamos, ou imos camiñando no canto de coller
o coche, estamos axudando a evitar a emisión de CO2, responsable do
quentamento da Terra. Si nos cambiamos, o clima tamén”.[11] ¡Manda carallo cos que mandan!
Dos.
En el mismo diario, que dedica un suplemento a recordarnos que debemos
unirnos “todos contra el CO2, para ayudar al planeta en el día a día”,
una fundación paga un anuncio de una plana entera para recordarnos “que
podemos hacer los ciudadanos para salvar nuestra biodiversidad”. Todas
las recomendaciones, en forma de decálogo, están dirigidas a nosotros
como si fuésemos los únicos responsables:
1. Utiliza el transporte público, la bicicleta, camina, o comparte coche al menos 1 día a la semana.
2. Compra preferiblemente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, etc.
3. No compres pescado que no supere la talla recomendada.
4. Instala al menos 1 lámpara de bajo consumo en tu casa.
5. Apaga las luces de las habitaciones que no uses.
6. Baja el termostato de la calefacción.
7. No utilices herbicidas ni pesticidas en tus cultivos, jardín o plantas.
8. No votes a aquellos que no está de acuerdo con estos principios
9. Divulga estos principios para conservar la biodiversidad.
10. No malgastes, reduce tu consumo, reutiliza y recicla todo lo que puedas.[12]
¿Intereses
del sistema, unos, y politiquería de la subvención, otros? Pienso que
si. No olvidemos que desde estos mismos cuarteles, gobiernos,
instituciones oficiales y oenegés, ya nos han vendido previamente (o
continúan pregonando) aquello de la revolución verde.
De todo un poco. Cierta autora no se corta un pelo al defender el
capitalismo verde, lo que además hay que decir que desvela la verdadera
naturaleza de la política de beneficios de las empresas. Dice: “aunque
pueda sonar extraña la combinación de estos dos conceptos,
“capitalismo” y “verde”, se trata de una nueva frontera cada vez más
cercana. El capitalismo verde está compuesto por empresas, técnicos,
estudiosos e investigadores que elaboran y producen minimizando el
consumo de energía fósil, de agua y de otros recursos naturales. En
esta línea, el número de compañías que invierten en la investigación de
alternativas que no dañen el medio ambiente sin perjudicar a las
cuentas públicas, es cada vez mayor. Son las empresas que saben que el
capitalismo verde tiene futuro, las que liderarán el camino hacia una
nueva cultura empresarial y las que aprovecharán las también nuevas
oportunidades de mercado que vayan surgiendo. Podemos estar seguros de
que las inversiones medioambientales se multiplicarán, tanto por parte
de multinacionales como de empresas medianas y pequeñas”.[13]
También
se multiplicarán los mensajes de propaganda por parte de destacados
personajes de la política y famosos del celuloide y las artes.
Incluimos el ejemplo de una revista norteamericana de gran tirada que,
aprovechándose del tirón mediático, propone y defiende la revolución
verde. Es decir, ¿qué clase de revolución, que no sea verde o
ecológica, podemos esperar de personajes tan ‘revolucionarios’ como
George Clooney, Al Gore, Robert F. Kennedy Jr., Annie Leibovitz o Julia
Roberts?
Pero
la crítica más acertada a esta clase de capitalismo (o revolución) la
leemos en un artículo que dice: “las mismas empresas que durante
décadas contaminaron impunemente, ahora serán las encargadas de
“limpiar”. No es que nadie las haya obligado -lo cual sería de total
justicia- ni que se lo reclame su conciencia. Simplemente es que se
trata de un negocio que está ahí y debe aprovecharse. Ya están
apareciendo, junto al pececito fluorescente, nuevas enzimas y bacterias
capaces de “comerse” la basura tóxica acumulada. De esta manera el
capital, ahora disfrazado de “verde”, se muestra trabajando para el
bien de la humanidad y no para un puñado de privilegiados. Un ejemplo
lo tenemos en la propaganda de las semillas transgénicas, que nos dice
que con esta nueva tecnología dejarán de utilizarse los agrotóxicos que
envenenan a millones de personas en todo el mundo. Claro que no se
menciona que las empresas que producen esas semillas son las mismas que
elaboraban -y siguen elaborando- aquellos venenos”.[14]
Y la frase más lapidaria la aporta un autor muy de moda actualmente:
“no nos engañemos, para los poderosos, no es el medio ambiente lo que
se trata de preservar, sino, ante todo, el desarrollo. Es allí donde se
encuentra la trampa”.[15]
En
conclusión, el capitalismo ya se esta beneficiando de la presencia y la
amenaza del cambio climático; es decir, primero lo genera y después se
aprovecha para aumentar sus beneficios; es decir, “al añadirle un
adjetivo al concepto de [capitalismo] no se pone en cuestión realmente
la acumulación capitalista”.[16] ¡Visca, gora, viva el capitalismo con
rostro humano, ético y verde!
Resumen
Como
podemos leer, en ninguno de los documentos ni de los anuncios se hace
alguna referencia a la responsabilidad del sistema, ni una palabra de
condena al sistema capitalista. Da la sensación de que hay unos
capitalistas especuladores que si los gobiernos los ataran en corto se
solucionaban todos los problemas ecológicos y de vivienda mencionados.
Es decir, reclaman que los gobiernos, gestores políticos del capital,
implanten medidas como si Bushfuese un político independiente de las
empresas que contaminan, o las multinacionales no estuviesen detrás
aportando los fondos que los políticos gastan en sus campañas. Como si
el poder político fuese neutral e independiente del poder económico y
viceversa. Proponer medidas de actuación al sistema no deja de ser una
opción política, como otras tantas que hay que respetar, pero que
personalmente no comparto: de hecho muchas de las propuestas han sido
integradas paulatinamente por el sistema convirtiéndolas en suculentas
áreas de beneficios. Alguien ha dicho que el sistema se reproduce y
fortalece sobre los temas conflictivos, y no sobre el antagonismo. En
los documentos comentados casi todo es materia de conflicto y no de
antagonismo.
En cuanto a los que anuncian la llegada del capitalismo ético y del capitalismo verde, como antes algunos habían convertido al capitalismo en globalización y otros en otro mundo es posible,
cualquier día nos propondrán que saquemos los santos a la calle en
rogativa para que se solucione el cambio climático y el resto de los
problemas sociales mencionados. No les puede caber en la cabeza que, de
un sistema tan ético y fructífero, pueda emanar tanto desastre
ambiental e humano. Así que, al final, la solución igual podría estar
en manos de los curas. ¡Al tiempo!
José Iglesias Fernández
Barcelona, abril del 2007
Bibliografía
Iglesias, Enildo. Capitalismo verde. Convenio Siete sobre siete – Rel-UITA. 2 diciembre del 2003.
Iglesias Fernández, José. ¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de los iguales. Baladre. Xátiva 2006.
Latouche, Serge. Sobrevivir el desarrollo. Icaria. Barcelona 2007.
[1] 1998. Dos niños de 11 a 13 años mataros a 4 alumnos y una profesora en Arkansas; 1999. Dos estudiantes de 17 y 18 años mataron a 13 personas y se suicidaron en Littleton, Colorado; 2005. Un estudiante de secundaria asesinó a sus abuelos, a 5 amigos y a 2 adultos en Minesota, después se suicidó; 2006. Un hombre asaltó una escuela maíz en Pensilvania y mató a 5 niñas e hirió a otras tantas antes de suicidarse.
[2] La segunda enmienda de la Constitución reconoce que “no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”. Resultado, 10.000 personas mueren anualmente por arma de fuego. La Vanguardia. 18 abril del 2007.
[3] Dicen que el estudiante que cometió este tiroteo ha dejado una nota explicando los motivos: “estaba harto de los niños ricos, el libertinaje y los falsos charlatanes del campus”. Posiblemente estos motivos no sean suficientes para originar tal masacre, pero las relaciones humanas que se viven en estas instituciones supuestamente educativas, si que quedan en entredicho.
[4] Véase José Iglesias Fernández. ¿Hay alternativas al capitalismo?
En http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=32894
[5] Informan que Emilio Botín cobró 3,5 millones de euros en sueldo por el 2006 y 9,3 millones para su fondo de pensiones, en el cual acumula 21 millones de euros. Su hija cobró otros 3,47 millones y su fondo acumulado asciende a 15 millones (El País. 21 abril del 2007). Sólo con estos dos salarios, casi 4,3 millones de personas empobrecidas podrían vivir durante un año con dos dólares diarios. Esto sin contabilizar el dinero destinado al fondo de pensiones. Después dedican 100 0 200 mil dólares a cualquier proyecto de cooperación y ya tenemos al escritor de turno hablando de la llegada del capitalismo ético.
[6] Las personas consideradas pobres por el PNUD son aquellas que gastan diariamente menos de 2 dólares. El ingreso anual sería de 730 dólares. Por tanto, un bolso de 3.000 dólares, frecuente en este tipo de personajes, sería el equivalente de algomás de 4 años de un pobre de África o cualquier otro continente. Pensemos a cuantos podría socorrer si incluimos el gasto consumista de este tipo de personajes cargados de compasión.
[7] Ana Martín. En 20 Minutos. 17 abril del 2007.
[8] Asociaciones firmantes: ADENA / BakioSOS / Ekologistak martxan Bizkaia / Espitzua / Galdames bizirik / Gernikako Ekologi Lan Taldea /Izate Asociación Medioambiental / Karrantza naturala / Kima Berdea / Lanius Sociedad ornitológica / Muñatoiz Plataforma / SEAR / Txipio bai! http://www.ekologistakmartxan.org/308.html
[9] http://madrid.vdevivienda.net/index.php?option=com_content&task=view&id=124&Itemid=91
[10] La Vanguardia. 21 abril del 2007.
[11] El País. 21 abril del 2007.
[12] Fundación Biodiversidad. El País 21 abril del 2007.
[13] Claudia Pani. Consultora de Responsabilidad Social Corporativa. Hacia el capitalismo verde: una opción rentable. www.revista-ays.com/DocsNum09/DirectivosMas/pani.
[14] Enildo Iglesias. Capitalismo verde. Convenio Siete sobre siete – Rel-UITA. 2 diciembre del 2003.
http://www.rel-uita.org/old/ambiente/capitalismo_verde.htm
[15] Serge Latouche. Sobrevivir el desarrollo. página 25.Icaria. Barcelona 2007.
[16] Serge Latouche. Trabajo citado, página 25.
http://www.otromadrid.org/articulo/3548/eres-defienden-capitalismo/