Españoles: la prensa... ¡ha muerto!
Jaume d'Urgell
La totalidad de los grandes medios de
comunicación unifican su discurso para ofrecer una visión distorsionada
de la realidad, según la cual, un político franquista sería digno de
honor. Debemos llamar a cada cosa por su nombre: los españoles —por
gusto o a la fuerza—, asistimos hoy a un formidable despliegue de la
más pura, absoluta y genuina propaganda militar.
Leopoldo Calvo Sotelo
MADRID. El vergonzoso espectáculo que hoy nos ofrece la práctica
totalidad de los medios de comunicación de masas, debe ser interpretado
en clave de un ensayo general para cuando se produzca «el hecho
biológico inevitable» de Su Excelencia el Jefe del Estado.
Solo en España —un país que todavía en 2008 permanece encabezado por un
soldado franquista disfrazado de rey—, solo aquí, podíamos asistir a
este grave insulto masivo realizado desde la prensa contra la prensa y
el conjunto de la sociedad: hoy, 4 de mayo de 2008, cientos, miles de
profesionales de la comunicación se han visto obligados e/o inducidos
por sus empleadores a exaltar el supuesto honor y grandeza personal del
que fuera ex presidente de la red ferroviaria española y ex procurador
a cortes franquistas, que llegó a ser dos veces ministro, presidente
del gobierno e incluso marqués, sin que ni un solo ciudadano le hubiera
votado jamás para ejercer ninguno de esos cargos.
Tan vasta sincronización de voluntades exhibida para presentar a un
destacado franquista como si se tratara de un defensor de la democracia
y un prócer de la patria, debería llecarnos a reflexionar sobre quién,
cómo y por qué nos hace pensar como lo hacemos. ¿Se puede ser libre
mientras permanezcamos sometidos a una realidad virtual en la que todos
los estímulos informativos están controlados de antemano? ¿Acaso nadie
percibe el efecto de la manipulación informativa? ¿Tan bien funciona la
gradualidad?
Lo cierto es que nada de todo eso debería sorprendernos, al fin y al
cabo, habitamos en un sistema que nos ha hecho creer «que tenemos
democracia gracias al rey»; se nos ha hecho pensar que «la República es
una peligrosa aventura que corresponde al pasado»; nos dicen —día sí,
día también— que los bombardeos humanitarios llevados a cabo por
nuestros valerosos soldados, sirven para democratizar a las sociedades
que reciben esas bombas que tantos kilómetros de asfalto, camas y
pupitres nos cuestan; se nos dice que la vil catástrofe del 11 de marzo
de 2004 fue perpetrada por ETA con la aquiescencia del PSOE; se nos
dice que ciertas alcaldesas pueden ser terroristas por lo que piensan,
aunque no cometan ningún acto violento; se nos dice que la valla es
imprescindible; que no hagamos caso al artículo octavo; que hay
separación de poderes... que vivimos en democracia.
¡Gloria y honor para el gran presidente al que le bastó un año escaso
para integrar a España en el seno de una banda terrorista internacional
como la OTAN! ¡Gloria y honor para el militante de «Juventudes
Monárquicas» que fundó la «Unión Española»! ¡Gloria y honor para el
presidente que nunca supo nada de la existencia de la Alianza
Apostólica Anticomunista (AAA o "Triple A"), ni del Antiterrorismo ETA
(ATE), ni de los Grupos Armados Españoles (GAE), ni de los Guerrilleros
de Cristo Rey, Batallón Vasco Español (BVE), ni de los Comandos
Antimarxistas!
Si para enterrar a un ex jefe de gobierno la máquina demuestra estar
tan bien engrasada... ¿De qué no serán capaces en caso de un Referéndum
de Independencia o cuando se produzca un relevo del militar que ostenta
la Corona? ¿De qué no serían capaces para convencernos de ir a una
guerra? ¿Para convencernos de que todos los jóvenes son sospechosos?
¿Que todos los pobres son culpables? ¿Que una persona rica es alguien
de fiar?
Todos mienten, pero no importa, porque nadie escucha.
http://www.otromadrid.org/articulo/5455/espanoles-prensa-muerto/