José Javier González de la Paz
Andreu Nin i Pérez vivió sólo 45 años, pero pocas vidas tan intensas como la suya. Nació el 4 de febrero de 1892 en El Vendrell, Tarragona. Su muerte, alrededor del 20 de junio de 1937, en Alcalá de Henares, Madrid, es todavía un misterio sin aclarar.
Hijo de un zapatero remendón y de una campesina tuvo que realizar grandes esfuerzos para conseguir llegar a ser maestro. Ejerció como tal en Barcelona, en una escuela laica y libertaria, pero no duró demasiado en esta profesión. Pronto se dedicó al periodismo y la política.
El año de 1917 fue clave en su vida. La huelga general de agosto, la Revolución Rusa y la lucha entre la patronal barcelonesa y los sindicatos, sobre todo la CNT, le marcaron profundamente. Aunque primero ingresó en el PSOE, pronto abrazó la causa del sindicalismo revolucionario, afiliándose a la CNT. Tras asistir al segundo congreso de la Confederación en 1919, donde defendió el ingreso de la organización en la III Internacional, sustituyó a Evelio Boal, secretario del Comité Nacional de CNT, que había sido asesinado.
En el Pleno Nacional de la CNT celebrado el 28 de abril de 1921, fue elegido delegado para asistir al tercer congreso de la Internacional Comunista y al congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja, convirtiéndose en un personaje clave de ambas internacionales (mientras tanto, la CNT abandonó la Internacional Comunista en 1922)
En el congreso fundacional de la ISR, Nin destacó por sus intervenciones, en las que defendió el sindicalismo como única fuerza para instaurar la sociedad comunista, pero respaldó una estrecha colaboración con los bolcheviques y la Internacional Comunista.
Su aparición en el congreso le predestinó para las tareas de mando en la nueva internacional, así que se trasladó a vivir definitivamente a Moscú, donde se convirtió en el suplente de Losovsky, secretario general de la ISR. Era, por lo tanto, uno de los líderes más importantes de la nueva Internacional. En seguida destacó por la gran producción de artículos, ensayos y comentarios publicados, tanto en los órganos de la Internacional Sindical Roja como en los de la Internacional Comunista y de los partidos comunistas nacionales afiliados a ella. También se difundían sus escritos en muchos periódicos editados por simpatizantes en varios países, por ejemplo en España La Lucha Social y La Batalla.
Al Vivir en la URSS, en 1923 Nin se convirtió oficialmente al comunismo y se afilió al partido bolchevique, pero a partir de 1926 su posición en la ISR empezó a verse debilitada por el hecho de tomar partido a favor de la oposición izquierdista dentro del partido bolchevique, oposición liderada por Trotsky. Otros que, de manera similar, habían tomado el camino político del sindicalismo revolucionario hacia el comunismo, ya habían expresado sus simpatías por Trotsky, habían empezado a ser “depurados” de una u otra forma.
El caso es que su oposición al ascenso de Stalin dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética le obligó a abandonar la URSS en 1930.
A su vuelta a España fue clave en la formación de un grupo de orientación trotskista (bolchevique-leninista) la Izquierda Comunista de España (mayo de 1931) grupo afiliado a la Oposición de Izquierda Internacional, publicando el periódico El Soviet.
Formo parte de la Alianza Obrera en intervino en los sucesos de octubre de 1934 en Cataluña. Rompió con Trotsky por no aceptar su pretensión de adoptar una táctica entrista en el PSOE. Al fusionarse su grupo con el Bloque Obrero y Campesino para fundar el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en 1935 fue nombrado miembro del comité ejecutivo del nuevo partido y director de su publicación, La Nueva Era. También fue elegido secretario general de la organización sindical afín al partido, la Federación Obrera de Unidad Sindical (FOUS)
Al estallar la guerra civil española se convirtió en el máximo dirigente del POUM y tras formar parte del Consell d’Economia de Catalunya fue consejero de justicia de la recién constituida Generalitat, hasta que fue cesado debido a las presiones comunistas.
Finalmente, a medida que las presiones antitrotskistas se hacían más evidentes, azuzadas por los agentes soviéticos a través del PCE y del PSUC, la posición del POUM se fue haciendo más difícil en la España republicana. El caso es que Nin y otros dirigentes del POUM fueron detenidos el 16 de junio de 1937 y acusados de mantener relaciones con el gobierno de los sublevados fascistas, en Burgos.
Nin fue separado desde el principio de sus compañeros y trasladado a Alcalá de Henares. Su custodia fue trasladada a la NKVD (policía estalinista secreta que operaba en España clandestinamente con la connivencia de los mandos comunistas en la policía y el gobierno) y fue interrogado y torturado los días 18, 19 y 21 de junio de 1937. Posiblemente fue asesinado el 22 de junio por orden del general Orlov, que actuaba a las órdenes de Stalin.
La versión oficial que dio Juan Negrín, jefe del Gobierno de la República, fue que Nin fue liberado de la checa por sus “amigos de la Gestapo”. Curiosamente, en marzo de 2008 fue hallada casualmente una fosa común con restos de cinco cuerpos humanos de la época de la guerra civil. Es posible que uno de ellos fuera el de Andreu Nin, lo
que, de confirmarse, echaría al traste la versión del gobierno de la República.
José Javier González de la Paz,
militante de la C.G.T. y periodista.
http://www.otromadrid.org/articulo/5844/origenes-sindicalismo-madrid-andreu/